A veces, sin aviso y de forma casi urgente, un verso me florece en la oscuridad de la boca. 

La escritura siempre empieza con un secreto.

Un vacío lleno de cosas

Actualizado: 28 de ago de 2020

Hay cosas que crecen a la medida de una falta,

como un pozo, un hoyo o un agujero:

existe únicamente porque está vacío,

porque contiene una ausencia.


Yo intento llenarlo.

Le tiro comida: rábanos picantes, pan integral, tés digestivos; flores como la lavanda o el jazmín de leche, sillas tapizadas, lamparas largas, camisas con botones de nácar, zapatos de leopardo y de charol negro, jugo de durazno, latas de coca, un millón de cigarrillos, sesiones de psicoanálisis, deseos estúpidos como el de un tatuaje nuevo, pasatiempos fugaces y débiles, plantas que morirán tarde o temprano y cuyo nombre no me aprendí nunca, palabras vidriosas como futuro, libros y libros aunque me aburran, aunque me hagan sentir triste y solo existan en mi librero para recordarme que no los he leído pero sobretodo, que no quiero hacerlo...


Acumulo días como platos sucios.

Ni bien llegan, los tiro

para atrás, como un ramo de novia

y los escucho, al fondo

al final de la ausencia,

quebrarse en mil pedacitos blancos.


Es insaciable, pero no lo culpo.

Comprendo que su naturaleza de pozo,

larga, vacía y oscura,

le impide hacer otra cosa.



© Emlia Guzman 2018

Barcelona, España.

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