A veces, sin aviso y de forma casi urgente, un verso me florece en la oscuridad de la boca. 

La escritura siempre empieza con un secreto.

Registro de desamor


¿No se te han llenado los ojos de brillantina? Yo veo dos dunas plateadas y un camello rojo que se desdibuja a lo lejos.

Veo cosas que me recuerdan a casa, como un pozo en la calle un limonero la sombra de la siesta los días de calor.


Un millón de cangrejos naranjas escapando a mi paso descalzo

y escondiéndose en el escote de dos piedras azules y gigantes,

al lado de un mar que no hace ruido y me ve con ternura.


Hace un poco de frío y como siempre no tengo suéter

pero el aire se me pega un poco en los cachetes

porque viene del mar y es cálido y cariñoso, pienso que si pudiera quedarme frente a él

se me olvidaría el frío para siempre.


Te pregunto en qué piensas, mientras manejas y surcas las curvas de la calle como si fueras un barco y ellas las olas.

Y me dices "Nada", que no piensas en nada.

Y me espanta el silencio aterrador que eso ha de provocarte, me espanta y quiero curarlo y quiero verter un poco de mi en tus adentros para que nunca más tengas que sentir el hueco blanco de la nada.

Entonces me inclino un poco hacia ti y apunto con el dedo a la luna que quiere comerse el cielo antes de tiempo y te digo que esta canción me hace sentir como en una película,

que de todas las horas del día, justo esta es mi preferida

porque si despertara de un coma no sabría si es tarde o madrugada.


"Pero nunca has estado en coma", me dijiste sin renunciar a la calle y sus figuras.

"Nunca has estado en coma Emilia."

Y supe que no tardarías en exigirme puntos y silencios y renuncias o peor aún pactos.

Supe que el que yo creía era un hueco,

de hueso blanco y salado era en realidad un huevo

lleno de eso, de nada

y tu empollabas esa nada como un pájaro siniestro.


Después cambiaste de música y me tomaste la mano,

yo dejé que lo hicieras y volví al mar callado. Ya había jurado quererte y yo no rompo mis promesas,

para ese entonces ya sabía

sería tan grande el amor como la herida.