A veces, sin aviso y de forma casi urgente, un verso me florece en la oscuridad de la boca. 

La escritura siempre empieza con un secreto.

Pequeñas Masacres




Estas son mis pequeñas masacres con cada una de ellas me he derretido un poco, muerto otro poco.



Así funciona la poesía a veces o al menos así se lleva conmigo. Cada vez que la intento me deja un poco más exhausta, un poco más rota, un poco más vacía.



Pero por la herida se me ha metido la luz y ahora brillo por dentro.



Llamean las miserias como perlas saladas, tengo el paladar cubierto de nácar.

Si abro la boca parezco un faro.



© Emlia Guzman 2018

Barcelona, España.

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