A veces, sin aviso y de forma casi urgente, un verso me florece en la oscuridad de la boca. 

La escritura siempre empieza con un secreto.

La urgencia


¿Cómo quieren que escriba?

Si no entiendo nada.

Si nunca estoy sola,

ni siquiera cuando lo estoy.


¿Cómo quieren que escriba?

Si me devora la inmediatez,

la paciencia,

el hastío.


Me aburro, me olvido, me molesta.

No entiendo la urgencia.


A veces la ignoro, la esquivo.

A veces incluso creo que lo logro

y escribo.


Me excuso, digo:


¿Qué?

Esto no es un poema.

¡Esto es una queja!

Una broma ridícula,

una T R A M P A.


Me creo victoriosa y grito triunfal:

¡Le gané! ¡Le gané a la urgencia!

Luego bajo los ojos

y veo las letras.


¿Quién escribe a quién? Pregunto.

Y nadie contesta.



© Emlia Guzman 2018

Barcelona, España.

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