A veces, sin aviso y de forma casi urgente, un verso me florece en la oscuridad de la boca. 

La escritura siempre empieza con un secreto.

Anatomía de un Enamoramiento

Actualizado: 13 de sep de 2018

IV.-




El amor es redondo.


Ahora que lo pienso parece un huevo: el exterior de cáscara áspera, el interior líquido como de champú. Es como si fuera un dulce relleno, esos chocolates que vienen en una camita de papel y descansan en la casa de alguna vieja, en una caja de lata redonda. Siempre a la espera de un nieto.

Una vez pensé que se podían amar las pequeñas cosas, que uno puede enamorarse desde las pequeñas cosas. En realidad el amor es explosivo y cuando explota todo lo chorrea, lo mancha, lo salpica y las pequeñas cosas se las lleva el amor como a los perros y a los muebles se los lleva el agua de los huracanes.


Ahí es cuando la gente se enamora y es fácil darse cuenta porque están empapados, como si se hubieran metido a un río, como si fueran caracoles y caminaran dejando un rastro viscoso detrás de ellos. Pero que no nos engañe la parsimonia o la melosidad exterior, los enamorados siempre tienen la boca hecha fuego de artificio, como esas golosinas ácidas que explotan debajo de la lengua y cuyo chasquido solo puede oír el que ha decidido comérselas.